La suspensión del tiempo: un mecanismo en el cine de Paolo Sorrentino. Por Carlos Tori
02:13 am. Sin previo aviso, ni para mi ni para nadie, los párpados deciden que es un buen momento para abrir la persiana. Termino de recobrar la conciencia -s erá el calor - y entreabro la puerta a la terraza en un intento inútil de no recordar unas palabras de Céline; aquellas sobre la diferencia entre los que duermen y los insomnes. Y es que encarar el silencio de las 2:13 am requiere un valor inhumano, seguramente en toda la historia solo ha habido dos o tres personas con suficiente valor para afrontar ese silencio. Ulises, Julio Anguita y poco más. Estamos hablando de genios. La fuerza de ese silencio viene de su ironía, es en la homogénea oscuridad en la que uno ni siquiera es capaz de ver la almohada donde se encuentra el más cristalino y nítido de los espejos. Ahí, de madrugada, uno es capaz de ver cómo progresan sus entradas, el amarilleamiento de sus dientes, el color oscuro que despierta más allá de la pupila; hasta refleja sin género de duda aquello que de normal se dibuja c...






